El último de los relatos breves antes de publicar los otros dos relatos con los que fui finalista:

El GRITO, de Edvard Munch


No escucho nada. Presto atención. Nada, no oigo nada. Bueno, tan sólo oigo el resquebrar de mis vértebras. Me duele el cuello. Siento presión, náuseas. Intento respirar por la nariz; nada. Por la boca; nada, nuevamente. Tampoco veo nada. Mirada asfixiante, con lágrimas secas. Nada, todo oscuro. Oscuridad infinita, honda e impenetrable.

Ahora, una tenue luz sobre mí me incomoda. Entrecierro párpados e intento taparme. Nada. Tengo las manos atadas a la espalda. Combato el resplandor girando la cabeza. ¿Qué significa esto? Los pies, también. Atados. Nada, no puedo hacer nada en la nada. Más presión. Exiguo aire, poca vista e inmovilización casi total. Sudores fríos serpenteando mi espalda venidos de mi testa.

¿Y esto? Un espejo delante. ¿Estaba antes? Fuerzo la visión, pues no consigo discernir mi imagen. Ése no soy yo. O sí. No recuerdo. Ondulada, vaga, e informe.

Un nuevo fogonazo. Esta vez ilumina más. Vuelvo a escrutarme. No, no puede ser. Es imposible. Completamente retorcido. Enteramente doblado. Corrupto. Lo veo. Me veo.

Abro los ojos. ¡Sí! Me veo las manos, me veo las piernas. Ha pasado todo. ¿Era un sueño, una reminiscencia? ¡Tal vez una pesadilla, sí, eso era!

Tras de mí advierto a dos señores comentando. A mi lado, una valla de madera. Una ojeada, después de tanta ansiedad. Estoy feliz. Me giro.

En el cielo, un fenómeno –tal vez un efecto- que no había observado en mi vida. Miles de puntos, heterogéneos, comienzan a aparecer. Curioso. Muy curioso.

Un ruido; miro. Otro; miro. Uno más; encima. El último; debajo. Aristas, bordes. Una jaula, una maldita jaula. ¿Qué significa?

¿Otra pesadilla? ¿Y mi pelo? ¡No tengo pelo! Demasiado real. Más, incluso que la otra. ¿Y eso? Son… ¡caras! ¡Rostros! Exhalo un grito ahogado hacia ellas, personas fugaces, con mis manos en mi semblante.

He quedado inmortalizado, para la posteridad, para aquéllos que intentan descifrar por qué grito, por qué soy El Grito.

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